¿Dónde está la gente? carnavaleando sobre redes sociales

Este mes queremos participar en #carnavalsalud, una iniciativa en red que busca promover la reflexión y el debate sobre variados temas de salud. Cada mes se lanza una temática y se invita a abordarla en los blogs o espacios en la red que cada uno tiene. En esta ocasión la pregunta recoge una cuestión que suele surgir cuando empezamos a adentrarnos en el mundo de las redes sociales y descubrimos que, más allá de Facebook, hay todo un universo, cambiante, expansivo y a veces agobiante. Entonces empieza el dilema: ¿es necesario estar en todas las redes?, ¿conviene separar las redes "generalistas" de las "profesionales"?, ¿qué es lo que se recomienda en los entornos sanitarios?

Intentar hacer una clasificación de las distintas redes sociales que hay puede llegar a ser agotador (hay categorías verticales, horizontales, por temática, por tipo de actividad, por contenido...) Todos los días aparecen nuevas redes o herramientas que prometen sernos de más utilidad, conectarnos mejor con nuestros amigos, facilitarnos estar siempre al tanto de nuestros intereses y gustos.

Cuando hablamos de redes de salud también hay una larga lista (algunos de los ejemplos podéis encontrarlos aquí) y se suelen categorizar en función de si se dirigen a profesionales sanitarios, a pacientes, o si son mixtas.

El propio término de red social, atribuido originalmente a las estructuras sociales y los lazos comunes que las respaldan (¡a las personas!) , se confunde y mimetiza con las plataformas que permiten la interacción de esas personas, llegando a la paradoja de que se antepone la herramienta (lo atractiva que resulte en su diseño, sus funcionalidades, que esté más o menos de moda...) a la existencia "real" de un núcleo de personas, de nodos, que realmente tejan y sustenten esa red.

Gastar esfuerzos y energías en crear nuevas plataformas o redes sin tener en cuenta si ya existen comunidades que ya ocupen ese espacio de diálogo e intereses comunes es poco menos que perder el tiempo. Algo así es lo que ha venido a decir la Confederación del NHS en una encuesta realizada a 25 organismos sobre el uso que realizan de las redes sociales y las tendencias que observan para el futuro.

Este interesante documento, que descubrimos gracias a ScienceRoll, apunta una serie de reflexiones esenciales para el éxito de una comunidad en red, entre las que hoy nos gustaría destacar las siguientes:

• Reconocer la imposibilidad y la inutilidad de tratar de utilizar espacios on line para 'crear' comunidades que no existen en la vida real;

• En su lugar, identificar, facilitar y apoyar activamente las comunidades de interés y comunidades de práctica (ya sea entre individuos, organizaciones o ambas) existentes ya en la vida real;

• Apreciar la importancia de las relaciones de confianza y reciprocidad a la hora de activar y mantener estas comunidades - la importancia de ser "receptivo" y "auténtico";

• La velocidad de respuesta y tener una voz "auténtica" son factores percibidos y apreciados rápidamente por los miembros de la comunidad. Por el contrario, si no se ofrece respuesta o si éstas son automáticas rápidamente se destruye la comunidad;

• Asegurar que haya un auténtico valor añadido en la participación activa de los miembros de la comunidad.

• Celebrar los éxitos y contribuciones de los miembros de la comunidad para profundizar aún más en las relaciones y en la identidad de la comunidad.

Confianza, generar valor añadido, autenticidad, apoyo, reconocimiento... parece que son las claves para una organización que quiera pasar de "broadcaster" (simple emisora de contenidos) a "communitarian" (que podríamos definir como comunitaria o social). A fin de cuentas, algo no muy distinto a lo que hace ya tres años (en 2009) Thomas Baekdal describió en su artículo titulado "Where is everyone?" (¿Dónde está la gente?) y que incluía un famoso gráfico sobre la evolución de la comunicación humana desde 1800.