Ética y redes sociales en el ámbito sanitario

pericoterrades / Foter.com / CC BY-NC-SA

 

Volvemos con uno de esos temas que no deja indiferente a nadie: las implicaciones éticas cuando utilizamos redes sociales desde el punto de vista de profesionales de la salud. Es una cuestión que ya hemos analizado en Red Salud Andalucía en algunas ocasiones, pero que conviene tener siempre en mente si queremos que nuestra presencia y actividad en la red no perjudique a nuestros pacientes ni a nosotros mismos. Algunos dirán que bastaría aplicar el sentido común y la normativa vigente para asegurarnos un comportamiento conforme a los principios de la ética aunque la web social tiene unas connotaciones (inmediatez, viralidad, dificultad de "borrar", multicanalidad...) que sin duda merecen ser tenidas en cuenta. Hoy contamos con un post invitado que nos habla de todas estas cuestiones de forma directa y sencilla. Su autora es Nani Granero, enfermera de cuidados críticos y urgencias, a quien tuvimos la oportunidad de conocer en la I Jornada Nacional #3esalud, y a quien agradecemos especialmente su colaboración con un post tan claro y útil.         

 

 

La utilización de las redes sociales ha crecido enormemente en los últimos años y son muchos los profesionales del SSPA que las emplean ya de manera habitual. No cabe duda de que con su uso en el ámbito sanitario se obtienen múltiples beneficios. Entre otros, ofrece una gran oportunidad para conseguir información y adquirir conocimiento, para compartir e intercambiar experiencias entre profesionales o para promover la salud o  ayudar a las personas que buscan saber más sobre su enfermedad en la web 2.0. 

Sin embargo, al mismo tiempo, también vamos encontrando algunos comportamientos en el entorno digital que se alejan de lo que sería una buena práctica y pueden suponer una amenaza a la confianza en la relación clínica. Entre ellos, por ejemplo, podemos ver actuaciones que pasan por encima de la confidencialidad o no respetan la dignidad de las personas. Si buceamos un poquito por la red  no es difícil tropezar, por ejemplo, con algunas noticias referidas a profesionales de la sanidad que han realizado comentarios  en  una red social  sobre alguno de los pacientes que atendían o han colgado imágenes en distintos foros que muestran a las personas en escenarios sanitarios.

Así que parece necesario hacer una parada y reflexionar. Es un buen momento para pensar sobre el modo en que los profesionales del SSPA tenemos que utilizar las redes sociales situándonos siempre dentro de un marco de respeto hacia los derechos de quienes requieren de nuestra atención. De eso va este post. 

Puestos entonces a cavilar, la primera reflexión nos llevaría hasta la exigencia de actuación también en Internet de acuerdo con los  principios éticos que fundamentan cualquier actividad profesional en la asistencia sanitaria.  Es decir,  debemos  evitar hacer daño a los pacientes, respetar su libertad y  acompañarlos en sus decisiones.  Pero, si tomamos imágenes sin obtener su permiso, si las divulgamos sin su consentimiento, si hacemos comentarios en las redes sociales sin ningún objetivo profesional que revelan datos clínicos y dan información suficiente para que los pacientes sean reconocidos o  hablamos de ellos de manera desdeñosa u ofensiva, podemos causarles agravio, vulneramos su derecho a la confidencialidad y actuamos en contra de la libertad y la autonomía de las personas. O lo que es lo mismo, estaríamos procediendo de manera maleficente.

Al mismo tiempo, la segunda reflexión nos lleva hasta la ley,  o mejor dicho, hasta la necesidad de conocer la existencia de normas jurídicas que buscan asegurar el respeto a la intimidad personal y a la libertad de los usuarios del sistema sanitario.  En  nuestro país existe un sólido fundamento legal que reconoce el derecho de las personas a que no se divulgue información sobre sus datos clínicos.  La Constitución Española, el Convenio de Oviedo, la Ley 41/2002 de Autonomía del paciente, la Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal o el Código Penal recogen los derechos sobre privacidad y confidencialidad y las obligaciones correlativas de los profesionales. Si conocemos su contenido nos resultará más fácil utilizar de manera adecuada las nuevas tecnologías en nuestro entorno laboral.

Claro que (y aquí va la tercera reflexión), por otra parte, también es cierto que estamos ante situaciones nuevas y todavía desconocidas. Eso puede llevarnos a actuar de manera errónea y podemos tener  algunas creencias equivocadas.  A veces se genera una falsa sensación de privacidad que nos lleva a pensar que  lo que escribimos en la red se queda sólo en nuestro círculo, podemos  tener la idea de que si en la imagen que colgamos no se reconoce la cara del paciente no pasa nada, o que si hacemos un comentario sin dar nombres tampoco hay problema y , sin embargo, aún en esos casos podemos estar mostrando información, dando pistas que permitan reconocer a las personas, que revelen datos sobre SU enfermedad y  terminar dando a conocer SUS problemas de salud.

Para aclararnos las dudas y ofrecernos un marco adecuado a la hora de utilizar las redes sociales en salud, diferentes organismos y asociaciones han elaborado guías de uso que pueden sernos muy útiles. Por ejemplo el Colegio de Médicos Americano (ACP) o El consejo Nacional de Juntas Estatales de Enfermería (NCSBN) en Estados Unidos. En nuestro entorno podemos consultar El e-paciente y las redes sociales, la  Guía de usos y estilos de las redes sociales del SSPA y la Guía práctica para el uso de redes sociales en organizaciones sanitarias. Aquí os dejo algunas de las recomendaciones generales que nos hacen:

  • No se deberían compartir ni divulgar imágenes sobre pacientes en la red si no ha existido el consentimiento del paciente para hacerlo.
  • En las redes sociales no se identificará a los pacientes por su nombre ni tampoco se publicará información que permita identificar a la persona.
  • No se debe tratar a los pacientes de forma despectiva en Internet ni hacer comentarios que los menosprecien o ridiculicen.
  • Los profesionales deben conocer las políticas de su empresa en lo que se refiere al uso de redes sociales y ordenadores, teléfonos móviles, tablets… En nuestro caso, no hay que dejar de leer la Guía de usos y estilos de las redes sociales del SSPA.

En definitiva, los profesionales tenemos que ser conscientes de los riesgos que acompañan el uso de las nuevas tecnologías y aprender a gestionar la información de nuestros pacientes de manera ética para responder con profesionalidad a la confianza que depositan en nosotros. No podemos perdernos las grandes oportunidades que nos ofrecen las redes sociales pero es importante saber encontrar un equilibrio que nos permita aprovechar sus beneficios sin vulnerar los derechos de las personas. Si tenemos esto claro lo que queda es compartir, conocer… puro disfrute.

 

Nani Granero.