Alfabetización para la salud en España: comparativa en 8 países de la Unión Europea

 

El concepto de alfabetización para la salud o alfabetización sanitaria tiene su origen en Estados Unidos en 1974. Aunque existen diversas definiciones la más utilizada a nivel mundial continúa siendo la promulgada por la Organización Mundial de la Salud, que afirma que está constituida por las habilidades cognitivas y sociales que determinan la motivación y la capacidad de los individuos para acceder a la información, comprenderla y utilizarla, para promover y mantener una buena salud.

Esta definición supone alcanzar un nivel de conocimientos, habilidades personales y confianza que permiten adoptar medidas que mejoren la salud personal y de la comunidad, mediante un cambio de los estilos de vida y de las condiciones personales de vida. De esta manera, la alfabetización para la salud  implica algo más que poder leer un folleto y pedir citas. Mediante el acceso de las personas a la información sanitaria, y su capacidad para utilizarla con eficacia, dicha alfabetización es crucial para el empoderamiento para la salud y depende de niveles más generales de alfabetización. Así, una baja alfabetización general puede afectar la salud de las personas directamente, ya que limita su desarrollo personal, social y cultural, además de impedir el desarrollo de la alfabetización para la salud.

En relación a este tema The European Health Literacy project ha publicado un informe titulado Comparative report on health literacy in eight EU member states en el que se exponen los resultados de una encuesta sobre alfabetización para la salud realizada en el verano de 2011 en 8 estados de la Unión Europea: Alemania, Austria, Bulgaria, España, Grecia, Holanda, Irlanda y Polonia mediante un cuestionario estandarizado de 47 ítems agrupados en 3 áreas (asistencia sanitaria, prevención y promoción de la salud) que, a su vez, integran 4 estados de procesamiento de la información (acceso, comprensión, evaluación y aplicación).

Los resultados de la encuesta indican que la baja alfabetización para la salud en Europa no es un problema minoritario, de tal forma que el 12% de los participantes respondieron que era inadecuada (7,5% en España) y un 35% que era dificultosa (51% en España). En  la muestra seleccionada,  los determinantes sociales analizados permiten afirmar que los mejores resultados están asociados a características como la juventud, una renta alta, un mayor estatus social percibido, un mayor nivel educativo y el sexo femenino. No obstante, las variaciones entre países detectadas, son grandes.

Otro aspecto relevante es conocer la asociación entre alfabetización y determinadas variables de resultado en salud. En este estudio, se analizaron tres: hábitos saludables, estado de salud y utilización de los servicios sanitarios. De forma somera, se ha comprobado  que la alfabetización se relaciona de forma clara con la actividad física, débil con el índice de masa corporal o el consumo de alcohol y no hay correlación con con el tabaquismo. Así mismo, las personas con una mayor alfabetización eran las que valoraban mejor su estado de salud. No obstante, los resultados no son tan claros en relación al uso de los servicios sanitarios y no parece haber un impacto directo sobre dicho uso: la asociación es clara en relación al número de visitas al médico, menos en relación a la frecuencia de uso de los servicios de urgencia e inversa respecto a la consulta de otros profesionales sanitarios.

Como es sabido, en numerosas ocasiones la información relativa a la salud contiene tecnicismos que dificultan su adecuada interpretación. Ello es debido a que dicha información no ha sido adaptada a la población de acuerdo a sus necesidades individuales. Si no entendemos correctamente la información difícilmente podremos participar activa y responsablemente en la toma de decisiones en salud. Esto da idea de la importancia de que los ciudadanos tengan una adecuada alfabetización sanitaria y explica que en numerosos países, entre ellos los de la Unión Europea, se está llegando a considerarla materia prioritaria de salud pública. Los resultados de la encuesta que hemos resumido, da mucha información sobre el punto de partida para diseñar iniciativas que mejoren nuestra alfabetización para la salud. Un tema del que, a buen seguro, oiremos hablar bastante en los próximos años.