Cómo mejorar tu seguridad en las redes sociales

En la Guía de usos y estilos del SSPA en las redes sociales aparece un capítulo para que conozcamos y usemos de forma segura las redes sociales y de esta forma, que no se vea afectada nuestra identidad digital y nuestra reputación online.

Cuando creamos un perfil institucional o personal en las redes sociales, antes de nada, debemos pensar en una contraseña segura.

Entre las cinco peores contraseñas de 2012 se encuentran:

  • password
  • 123456
  • 12345678
  • abc123
  • qwerty

 

El hecho de que éstas sean las contraseñas más usadas, hace que seamos más vulnerables ante los ataques que reciben las redes sociales, por lo que, al crear una contraseña, debemos tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Para recordar las diferentes contraseñas podemos usar reglas nemotécnicas o usas frases en lugar de combinaciones de caracteres alfanuméricos.
  • No usar palabras típicas o números comunes.
  • Combinar mayúsculas y minúsculas.
  • No utilizar las mismas contraseñas en todos los sitios y no reutilizarlos al menos durante un año.
  • Utilizar contraseñas de al menos 8 caracteres.
  • Sustituir letras y mezclar con números cuando sea posible.

 

Otra opción es que un generador de contraseñas nos ayude a crear una contraseña robusta  que posteriormente podremos guardar en nuestro navegador de forma segura.

Una vez que tengamos una contraseña segura es importante que en la configuración del perfil sepamos donde podemos cambiarla.

Otra cuestión a tener en cuenta para salvaguardar nuestra privacidad y seguridad son los permisos que damos a otras redes sociales y la sincronización de éstas.

Día a día surgen nuevos servicios a los que nos es interesante acercarnos para probarlos o porque creemos que, profesional o personalmente, nos pueden aportar algo. Esto hace que cada día tengamos un mayor número de contraseñas, por ello surgieron servicios que facilitasen una identificación digital descentralizada. Hoy, con el perfil de Twitter o Facebook podemos acceder a multitud de lugares, por lo que éstos implementaron protocolos de seguridad como el OAuth  que permite a un usuario del sitio A compartir su información en el sitio A (proveedor de servicio) con el sitio B (llamado consumidor) sin compartir toda su información.

En otras ocasiones nos hemos encontrado con los token de seguridad  o con Facebook Connect, una iniciativa de Facebook que está desapareciendo pero de la que se mantiene la ventana emergente que nos aparece cada vez que queremos acceder o compartir información de otro lugar  con el perfil de Facebook.

Es frecuente que demos estos permisos por lo que debemos:

  • leer que se quiere hacer con los datos de nuestra cuenta, si se quiere publicar en ella, si se quieren recoger a datos personales, etc.
  • revisar los permisos cada mes o cada quince días para revocar aquellos que no usemos.

De esta forma, siguiendo estos consejos y teniendo en cuenta otras recomendaciones del Instituto de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), se reduce la vulnerabilidad y se minimiza riesgos como:

- la suplantación de la identidad digital

- amenazas para la privacidad por una configuración insuficiente de las opciones de privacidad de la red social, por alteración de la privacidad derivada de la sincronización entre plataformas, por mal uso de las fotos o etiquetados en éstas, etc.

- las amenazas a la reputación online son aquellas situaciones que pueden menoscabar la opinión o el prestigio que una persona ha adquirido en su vivencia online. Estas circunstancias se puede producir:

  • Por la propia actuación del individuo, puesto que en medios sociales aumenta la visibilidad de las actuaciones.
  • Por la actuación de terceros que publican información sobre el sujeto, combinada con la acción de servicios como los buscadores.
  • Por la actuación de los demás intenautas con los que nos relacionamos.