De lo invisible al protagonismo

Imperceptible, inapreciable, impalpable... son algunos de los sinónimos de la palabra invisible, el foco sobre el que hoy gira nuestra historia, de la mano de una iniciativa colaborativa tejida en y desde las redes sociales: la III Edición del maratón de posts por la Visibilidad de los Cuidados de Enfermería, impulsada por los enfermeros Serafín Fernández Salazar y Antonio Jesús Ramos Morcillo,  y que este año tiene como lema "Cuidando de ti: lo que se ve y lo que no se ve".

Tal y como ellos explican en su web Cuidando, con esta jornada se pretende contar, "de una manera clara y sencilla, cual es la parte de nuestra labor, de nuestros cuidados, que queda oculta en muchos momentos y que no se percibe por parte de la sociedad" y para ello invitan a todo el que quiera sumarse a expresar su opinión, experiencias o ideas, sobre cómo se puede luchar contra esta invisibilidad. A lo largo del día de hoy cuentan con 24 posts invitados, que van desvelándose en su blog cada hora, y a través de las redes sociales con la etiqueta #24h24p.

Desde Red Salud Andalucía nos adherimos a esta jornada que tiene en la red y en la participación social sus elementos motores. Y contamos con la palabra invitada de Manuela Lacida, directora de de la Estratagia de Cuidados de la Consejería de Salud y Bienestar Social, quien ha querido trasladarnos su reflexión acerca de la importancia de este tipo de iniciativas, poniendo el acento en que para lograr una mayor visibilidad de los cuidados se requiere avanzar de forma más clara en la toma de decisiones compartidas entre los profesionales y la ciudadanía, consiguiendo involucrar más a los pacientes y cuidadores en esas decisiones. Os dejamos sus palabras:

 

Desde hace décadas el sistema sanitario se ha construido con una lógica de rescate, de salvar vidas y por ello ha estado más centrado en las enfermedades agudas y a la atención de reagudizaciones de los procesos crónicos desde un enfoque de curación. Ante el avance de las enfermedades crónicas es necesario definir un sistema de atención sociosanitaria, que ofrezca una respuesta coherente, desde los sistemas públicos, para la atención al proceso de las personas con enfermedades crónicas de forma continuada e integrada y a todas las situaciones colaterales que provoca la cronicidad, en la vida de las personas, su familia, y su entorno.

El envejecimiento natural de la población y el aumento de las enfermedades crónicas en los últimos años está obligando a que los sistemas sanitarios adapten sus recursos y los reorienten para ofrecer una atención integral a estos pacientes. De hecho, las patologías crónicas son, en la actualidad, responsables del 59% de las muertes en el mundo y copan más del 70% del gasto sanitario. Se estima que para el año 2050 España, y con ella Andalucía, será el segundo o tercer país más envejecido del mundo y pasaremos del 16 al 34% de la población con más de 65 años de edad.

La relación de la edad con las enfermedades crónicas y con la utilización de los servicios sanitarios está claramente establecida. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades crónicas fueron la causa del 63% de las muertes en el mundo durante 2008 y se espera que supongan el 75% en 2020.

La influencia del género en los cuidados: El 61,6% de la población con discapacidad son mujeres. Por término medio, en Andalucía, los hombres van a vivir 7,9 años de su vida en situación de dependencia y las mujeres 12,1 años. Así pues, las mujeres viven en promedio más años, pero muchos de ellos los viven en situación de dependencia, sumándole a esta situación ser cuidadora de personas dependientes.

Hay que resaltar la disparidad de cobertura potencial para hombres y mujeres: los varones tienen, solamente por factores demográficos de esperanza de vida y edad respecto a su pareja, un 27% más de disponibilidad de ayuda potencial durante la dependencia que las mujeres.

El trabajo no remunerado, el 'gigante escondido' de la economía, equivale al 53% del PIB. La mayor parte de este porcentaje se concentra, principalmente, en el cuidado de niños, enfermos y mayores. Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado por la Fundación BBVA y liderado por la investigadora del CSIC María Ángeles Durán, que prevé que la demanda de cuidados en España crezca un 50% de aquí al año 2050.

Este incremento tendrá especial incidencia en el segmento de personas mayores, que ocupan actualmente el 27,5% de la demanda de cuidados, pero que se prevé lleguen al 46% en 2050. En España, la carga de trabajo recae principalmente en las mujeres, que son las que siguen encargándose mayoritariamente del cuidado de los niños, enfermos o mayores de su familia.

Según la EPA, la no-dedicación al trabajo remunerado por dedicación expresa al cuidado de dependientes (niños, adultos enfermos o discapacitados, mayores) es 22 veces más frecuente entre mujeres que entre varones (6’7% vs. 0’3%) y asimismo la inactividad por dedicación a “otras responsabilidades familiares o personales” es 15 veces más frecuente entre mujeres que entre varones.

En estos momentos, donde la situación de crisis económica puede servir de excusa para atacar a principios tan básicos y esenciales como son los Sistemas Sanitarios Públicos, es de vital importancia cuantificar y valorar el trabajo no remunerado ante retos como el del sistema de atención a la dependencia.

No obstante, la crisis está revirtiendo la tendencia, de tal forma que el cuidado se está devolviendo aún más a los hogares.

Ante esta situación, los profesionales debemos dedicar nuestros esfuerzos, nuestra inteligencia, nuestras actuaciones a integrar a los personas cuidadoras al sistema formal de cuidados, integrando a las cuidadoras como elementos activos, haciendo más visible su protagonismo en la atención a los personas dependientes, atendiendo sus necesidades, procurándoles los recursos que precisen…

 

Pasar de hacer por y para ellas, al hacer con y para ellas.

 

Es cierto que una de las principales causas de la invisibilidad de los cuidados enfermeros se asocia a ser una profesión mayoritariamente femenina. Aún esta situación es más latente en el caso de los cuidadores familiares, esposas, madres, hijas, nueras, vecinas... que dedican gran parte de su tiempo, de su vida, a los cuidados, con dedicación, donde se articulan patrones culturales que van desde el sentido de la responsabilidad --“la responsabilidad de estar pendiente desde que “está así” con amor, valor, paciencia, coraje y lo que sabemos”--, el sentido de hacer lo que se sabe --“ Procuramos mantenerlos bien, protegerlos para que no se enfermen más y utilizar ayudas a las que les tenemos fe”--, y de soportar lo duro del cuidado continuo --“ Lo duro de lidiarlos con escasos recursos de la familia y del gobierno, lo que sabemos y nos han enseñado”--.

Con estos patrones culturales hemos de de integrar el cuidado familiar con los cuidados proporcionados por los profesionales sociosanitarios.Este cuidado familiar, que demanda mucho tiempo, es invisible, continuo y permanente. Esta invisibilidad se puede atribuir al carácter femenino y doméstico del cuidado, donde a pesar de la adversidad, prevalece el amor y la gratitud hacia sus familiares.

Pero quizás hacerlo visible es darle más poder en la toma de decisiones, más autoridad en la definición de las políticas sociales, más protagonismo en la articulación de medidas de apoyo personalizados, porque el cuidado familiar pertenece a lo más intimo, a lo más cercano al alma, a lo más profundo de nuestras acciones y quizás es donde debe permanecer.

 

Mi gratitud a tantas cuidadoras que cuidan a sus familias, mi reconocimiento a tantos profesionales que cooperan, ayudan a formar, acompañan a estas cuidadoras en el proceso de CUIDAR

 

Manuela Lacida Baro

Directora de Estrategia de Cuidados

Consejería de Salud y Bienestar Social. Junta de Andalucia