Hay una app de salud para eso

Con casi dos millones de descargas diarias en España, el mundo de las aplicaciones para móviles o tabletas sigue creciendo y generando una gran fuente de herramientas útiles para ayudarnos en múltiples tareas. Dentro de este abanico de posibilidades, las aplicaciones móviles relacionadas con la salud o el bienestar tienen una gran presencia en las tiendas o mercados de las principales plataformas como Apple o Android. De hecho se estima que puede haber más de 26.000 aplicaciones de este tipo, dificultando un poco la selección de aquellas que combinan calidad, seguridad, diseño y garantías en la adecuada protección de los datos personales.

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de asistir a una jornada de Innovando en Jueves dedicada a las aplicaciones sanitarias donde la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía dio a conocer un proyecto que comenzaba a definirse y que hoy ha dado un primer paso, con la presentación de una guía (en fase alpha para recibir aportaciones) con recomendaciones para el diseño, uso y evaluación de las apps sanitarias.

El objetivo de esta guía, accesible desde este enlace, es avanzar en la estrategia de seguridad del paciente aumentando la información de la ciudadanía sobre las características que una app debería reunir para garantizar que su contenido y la información que facilita es de calidad y segura para la salud, que tiene un diseño basado en los principios de diseño universal, que dispone de vías para contactar con los autores de la misma por si surge alguna duda, o que muestra los mecanismos que emplea para preservar la confidencialidad de los datos que se ingresan en la app.

La guía también pretende servir de referencia para los desarrolladores de apps sanitarias y ayudar a los profesionales sanitarios a identificar aquellas aplicaciones que pueden resultar de utilidad para los pacientes.

No hace mucho tuvimos la oportunidad de leer una revisión publicada en el Journal of Medical Internet Research sobre el uso actual y potencial de los smartphones entre médicos y estudiantes de medicina, donde destacaban la necesidad de más estudios para conocer mejor el rol y el impacto que están provocando en aspectos como la formación, la comunicación, o la gestión del conocimiento.

Del mismo modo, hace unos meses leímos que desde el NHS han tomado cartas en el asunto y promovido un ranking de las aplicaciones favoritas de los ciudadanos, mientras que, por su parte, la propia FDA prosigue en su intento de regular las aplicaciones sanitarias y se estima que en un par de meses podrán lanzar una guía. Parece claro que esto se mueve y que hay terreno para el debate. ;)