La identidad digital de los profesionales sanitarios: un debate con muchas caras

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Desde Wikisanidad nos plantean este mes un debate bastante interesante para  #carnavalsalud : si los profesionales sanitarios que tienen presencia en redes sociales pueden mezclar en sus perfiles asuntos personales con contenido sanitario. Bajo el título "Marca personal-marca profesional: ¿juntas o revueltas?" nos proponen a modo de bibliografía una lista de documentos y artículos que reflexionan sobre este tema y citan nuestra Guía de Usos y Estilo en redes sociales preguntándose si es necesario que se elaboren este tipo de recomendaciones o si, por el contrario, cada profesional debería guiarse por su propio criterio.

Pues bien, entrando al trapo y por empezar con el propio concepto de marca personal, quizá podríamos hablar de dos ámbitos distintos. En las estrategias de marketing suele emplearse el término de marca como algo que va más allá de la propias características del producto que se quiere vender. La marca es algo que tiene que ver con la percepción, con la manera en la que esa marca (un nombre, un logotipo..) nos evoca una sensación, nos provoca una asociación a un valor o nos remite a una promesa que el vendedor quiere que tengamos en mente cuando pensemos en su producto. Una marca es algo más que la identidad de un producto y, por supuesto, puede verse afectada por una crisis de reputación on line.

Una persona puede tener su propia marca personal en internet. Lo vemos todos los días con los famosos y con personas populares, o cuando se tiene interés en "vender" o "posicionar" a través del marketing un producto, ya sea una cosa concreta, un servicio, o la propia imagen como experto en algo. En el caso de los profesionales sanitarios, ¿hablamos de marca personal? ¿o resulta más ajustado hablar de identidad y reputación profesional?.

Partiendo de la base de que en este tema hay opiniones para todos los gustos, en Red Salud Andalucía nos gusta más la segunda opción (quizá tenemos un sesgo por aquello de que como administración pública consideramos a los servicios sanitarios como un pilar del estado del Bienestar, un derecho de la ciudadanía, y no como un producto de consumo): la identidad digital que se genera cuando se participa en la web --creando perfiles en redes, generando contenido, interactuando con otras personas... -- y la reputación digital, que es lo que los demás opinan de nosotros en internet. Ya hemos hablado en alguna ocasión sobre identidad digital y reputación online, sobre qué las diferencia y cómo cuidarlas, así que hoy no nos extenderemos más.

Respecto a la pregunta de si es conveniente o no mezclar en nuestros perfiles en las redes sociales contenidos profesionales con comentarios personales de lo que nos ocurre en el día a día también hay opiniones encontradas, y nos atreveríamos a decir que tantas como personas somos, porque todos somos distintos y únicos en nuestra forma de ser. Lo que es válido para una persona no tiene por qué serlo para otra y ambos comportamientos pueden ser perfectamente correctos.  Un profesional puede sentirse cómodo lanzando consejos sanitarios a través de su perfil de Facebook, a la vez que sube las fotos de la comida familiar del sábado. Otro en cambio puede pensar que no quiere saturar a su familia con las "cosas del trabajo" ni mostrar a sus pacientes las intimidades que comparte con sus amigos y por eso decide abrir dos perfiles, a pesar del esfuerzo y tiempo que requiere esa dualidad.

A día de hoy, ninguna de las plataformas que se utilizan garantiza al cien por cien que un determinado contenido que se vuelca en ella llegue única y exclusivamente a los destinatarios con quienes queremos compartirlo. Hay listas, hay círculos, hay grupos... pero una vez que le damos al "click" el contenido ha dejado de ser de nuestra propiedad y puede terminar en algún sitio que no teníamos previsto, por no hablar de los problemas de seguridad, confidencialidad o privacidad de la información que circula por las redes. Por eso, uno de los consejos habituales que suele darse a las personas que se inician en las redes sociales es "no publiques cosas que no le mostrarías a tu madre".

Sin embargo, compartir es una de las esencias de la web social. Conectar es otra. Cómo lo hagamos depende de cada uno de nosotros y en la mayoría de las ocasiones no tiene mayor repercusión que escojamos un camino u otro. Sin embargo, al compartir información y consejo sanitario, al contactar con pacientes a través de la web social, ¿se está generando algo distinto a lo que ocurre si habláramos, por ejemplo, de arte o de comida? ¿Se establecen otros vínculos más a allá del "te sigo, tú me sigues" o del "me gusta lo que compartes" debido al rol que los profesionales sanitarios ejercen como referentes en salud? ¿Los profesionales sanitarios que tienen presencia activa en la red generan más confianza entre sus pacientes?

Algunas voces prefieren evitar este vínculo y otras apuestan, en cambio, por definir las "reglas del juego", establecer las condiciones en las que se debería producir esa relación, dejando claro que el consejo sanitario que puede ofrecerse on line no sustituye a la atención en persona, muy especialmente si se está ante una situación de emergencia. Evidentemente, ofrecer un consejo sanitario esporádico o brindar un servicio de información y atención sanitaria usando las herramientas de la web social son dos situaciones que requieren abordajes distintos. Por eso, el objetivo que nos marquemos con nuestra identidad y presencia en la red debiera ser el punto de partida para pensar cómo queremos que nos vean y qué queremos aportar. Sin embargo, para muchos ese punto de partida ya está muy lejos porque iniciaron el camino de una determinada manera y con el paso del tiempo han ido cambiando, abriendo más perfiles a medida que iba creciendo el número de redes, dejando algunos para un uso más personal e íntimo y otros para un ámbito exclusivamente más profesional, o incluso abandonado alguno porque ya no le ve la utilidad.

El cambio constante que sufren las plataformas sobre las que se sustentan las redes tecnológicas, la aparición diaria de nuevas herramientas y la sobreexposición a información/ruido que vivimos (y que nos genera estrés al intentar estar permanentemente al día para no quedarnos atrás) son otros motivos más para pensar que pueder ser más razonable (y sano) usar un mismo perfil para compartir contenidos profesionales y personales.

Cuando empezamos a elaborar de forma colaborativa nuestra Guía de Usos y Estilo en Redes Sociales para profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía y se abrió el debate para que cualquier profesional pudiera aportar sus ideas, este tema surgió como punto que suscitaba muchas dudas. Parecía claro que si se trataba de profesionales llevando perfiles creados desde una institución sí había que seguir una serie de recomendaciones entre las que detacaban evitar trasladar opiniones personales cuadno se habla en nombre del centro para el que se trabaja y usar un tono cercano, coloquial, pero profesional.

En el caso de profesionales que usan sus perfiles individuales para difundir información sanitaria, las recomendaciones que se proponen en la Guía son:

  • Cualquier trabajador del SSPA con presencia personal en redes sociales puede expresar esta condición si así lo desea.
  • Las opiniones, comentarios o contenidos que genere o comparta en su perfil social son de carácter personal y en ningún caso se pueden atribuir a la organización para la que trabaja.
  • Se recomienda actuar de forma transparente y respetando la legislación.
  • Se recomienda usar una cuenta de correo electrónico personal en los perfiles personales de las diferentes redes sociales.
  • Si se usan las redes sociales durante la jornada laboral se recomienda hacer un buen uso y siempre orientado a la mejora del servicio que se ofrece.
  • La frontera entre lo profesional y lo personal es difusa en las redes sociales. Por este motivo:

            

Tengamos en cuenta que a priori, todo lo que publicamos en las redes sociales puede ser leído por cualquier persona. Por ello es importante configurar bien las opciones de privacidad.

Los profesionales sanitarios ejercemos de referentes de salud para la población general y en este sentido conviene usar el sentido común manteniendo un enfoque y un estilo profesional, cuidando que los contenidos publicados estén sostenidos por la mejor evidencia disponible.

Teniendo en cuenta que la información sanitaria está sujeta a leyes que protegen la intimidad y la confidencialidad, debemos ser conscientes de que esto también se aplica a nuestra actividad en las redes sociales, que siendo un excelente canal para la transmisión de recomendaciones de salud, tienen sus implicaciones de cara a la interacción clínica profesional-paciente.

 Las redes sociales constituyen un canal de gran valor para la transferencia de conocimiento por lo que la actitud de compartir contenidos entre profesionales representa un valor añadido especial.

 

Como véis, no se menciona nada de cómo gestionar los contenidos personales porque evidentemente es una opción individual de cada uno, y la libertad y autonomía de actuación van parejas a la responsabilidad.  Así que, perfiles personales o profesionales, juntos o separados, es algo que depende de la decisión individual. Lo que sí debería ser motivo de reflexión es si el contenido sanitario que se comparte es respetuoso con la privacidad de los pacientes porque ahí hay una línea roja que va más allá del simple sentido común.