La importancia de las comunidades en la gestión de la reputación online

 

Recordemos los conceptos de identidad digital y reputación online.

Según la “Guía para usuarios: identidad digital y reputación online:

La identidad digital se puede definir como la información sobre un individuo o una organización expuesta en Internet (datos personales, imágenes, registros, noticias, comentarios, etc.) que conforma una descripción de dicha persona en el plano digital.

Si tenemos presencia en las herramientas de la Web2.0 (redes sociales, blogs, fotos, wikis, microblogging, etc.) iremos dejando una huella digital que conformará nuestra reputación online.

La reputación online es la opinión o consideración social que otros usuarios tienen de la vivencia online de una persona o de una organización. (link INTECO)

Por tanto, la identidad es lo que yo soy, o pretendo ser, o creo que soy. La reputación, mientras, es la opinión que otros tienen de nosotros.

Cuanto mayor es un grupo social, más importante es la construcción de la identidad y reputación propias. Un ermitaño aislado en el desierto puede hacerse preguntas sobre su propia identidad en sus sesiones de meditación y autoconocimiento. Puede formarse una imagen muy precisa de su identidad. Pero no se preocupará en exceso de su reputación. En un grupo de pocas personas, en un pequeño pueblo, por ejemplo, todos conocen a todos. Saben como se llama cada uno de ellos, quienes son sus padres, dónde viven, a que se dedican, incluso que han hecho durante el fin de semana. La información circula de forma muy rápida y eficaz. Lo que haces o dices se sabe, afecta tanto a tu reputación y a la construcción de tu identidad. A ello contribuyes tú con tus actos, pero también lo hace con sus chismes la vecina de al lado. Esa a la que nunca le caíste bien y siempre te ha tenido ojeriza. En ese contexto la construcción de la identidad personal de la reputación es fácil y casi inconsciente.

Según el grupo social se va agrandando y va aumentando el número y tipo de interacciones sociales, la construcción de la identidad y de la reputación se vuelven más importantes, y a la vez más complejas. Por una parte requieren de más acciones por parte del individuo, incluso de acciones distintas y de construcciones de identidades parcial o totalmente diferenciadas en distintos ámbitos de su vida. Por otra parte son más los actores con los que entra en contacto, que se forman una opinión sobre él y que la difunden a otros. Estas opiniones suelen partir de subconjuntos de información por fuerza parciales y no completos. Además, pasan de un interlocutor a otro y por el camino van perdiendo fidelidad. Y por último, en cualquiera de esos pasos puede haber todo tipo de intencionalidades. Tanto positivas como negativas.

Los medios sociales tienen un objetivo: crear comunidades donde se establecen relaciones entre personas, con uno u otro fin. Estas relaciones se producen, en la mayoría de los casos, a un mismo nivel, sin jerarquías.

Según publica Carlos M. Lebrón en su blog : “una comunidad forma parte de una base de seguidores, pero no es lo mismo”. Debemos tener en cuenta que una comunidad se basa en la interacción entre sus miembros, mientras que la base de usuarios es una agrupación de personas que, necesariamente, no tienen que interactuar.

Para crear una comunidad es fundamental que, previamente, escuchemos. Es imprescindible que antes de marcarnos unos objetivos, echemos un vistazo a nuestro alrededor. Es importante que sepamos que se dice de nosotros, sondear opiniones sobre personas que compartan información sobre temas de los que queremos hablar, identificar los distintos agentes que hablan sobre un tema,…, y de esta forma podremos obtener conclusiones.

¿Qué herramientas podemos usar para realizar la “escucha activa”?

Es importante que realicemos búsquedas por palabras y expresiones en buscadores como Google o en las redes sociales que más usuarios tienen como Twitter y Facebook, siendo cada vez más interesante acercarse a Google Plus para ver lo que dicen sobre temas concretos sus usuarios y los debates que se generan en sus comunidades.

Otra herramienta de interés son las RSS. La gestión de las RSS a través de lectores como Google Reader, Feedly o Flipboard nos va a dar información actualizada sobre lo que se trata en blogs y webs, haciendo que podamos participar en las conversación ya creadas aportando nuestro conocimiento o nuestro punto de vista.

Si fruto de ese análisis de escucha activa se cree importante crear un espacio propio sobre el tema objeto de la escucha, podemos plantearnos crear un blog desde donde compartamos nuestro conocimiento y el que hemos ido descubriendo en la Red. De esta manera, contribuiremos a la conversación sobre el tema de interés.

¿Trabajas para crearte tu comunidad? ¿Tienes una o varias comunidades? ¿Cuáles son tus secretos para mantener tu comunidad?