Open Data: mucho más que una moda

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de asistir a las II Jornadas de Gobierno Abierto y Open Data en Sevilla, organizadas por un grupo de entusiastas convencidos de las bondades de la transparencia y el acceso a la información como las bases imprescindibles de un cambio social que ayude a mejorar nuestro sistema democrático y la participación real ciudadana en los gobiernos.

Vale, ¿y esto que tiene que ver con la salud? --te preguntarás--. Pues mucho, como cualquier otro ámbito de la vida, el sector sanitario representa una fuente inagotable de datos e información, datos que pueden ser liberados y puestos a disposición de la sociedad para su reutilización y generación de valor añadido, pero también, y no es un elemento menor, como vía para favorecer la rendición de cuentas de la administración, del uso que se hace del dinero público y del éxito --o no-- de los planes y estrategias que se desarrollan.

Según el estudio "Measuring European Public Sector Information Resources (MEPSIR)", el valor de la reutilización de la información pública en Europa genera un valor medio aproximadamente de 27.000 millones de euros. En España, otro reciente estudio sitúa este valor entre 300 y 350 millones de euros, con empresas en las que trabajan entre 3.600 y 4.400 personas.

Pero más allá de la difícil cuantificación económica, la publicación en abierto de datos tiene otra serie de ventajas, entre las que los distintos expertos citaron la ayuda al empoderamiento cívico y a la participación social, el fomento de la innovación o la mejora en la interoperabilidad.

Algunos de los ejemplos relacionados con el ámbito de la salud que se mencionaron fueron:

  • Adopta una playa: iniciativa colaborativa para obtener datos sobre la calidad de agua de baño en las playas españolas, a partir de la información contenida en el Sistema Náyade (Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño).
  • Dollars for docs: de la organización independiente Propublica, que muestra el dinero que la industria farmacéutica ha abonado a profesionales sanitarios para que promocionen sus productos.
  • Aplicación para la geolocalización de farmacias: realizada a partir de un concurso con datos abiertos por el Gobierno de Navarra.
  • In the air: herramienta para la visualización de agentes microscópicos (partículas, gases, polen...) en el aire de Madrid.

 

Como puede observarse, el abanico de posibles aplicaciones de Open Data en salud es bastante amplio. Una de las áreas más claras y sobre las que se podría avanzar mucho más es en la publicación y comparación de los datos de actividad y satisfacción con los centros sanitarios. Iniciativas como Rate my hospital -- una web donde la gente de Irlanda puede dejar sus comentarios acerca del hospital donde ha sido atendido, comprobar la opinión de otros pacientes por especialidades o incluso los resultados obtenidos en higiene-- se complementan con proyectos como NHS Choices, donde los pacientes tienen la oportunidad de ver la opinión de otras personas y el feed-back de los centros.

En este mapa podéis encontrar una completa visualización de los catálogos de datasets lanzados hasta la fecha en el mundo. Ahora bien, teniendo en cuenta que la liberación de los datos tiene un coste per se, durante la jornada se debatió acerca de la importancia de identificar qué datos son priorizados a efectos de ser liberados, si es posible establecer modelos de colaboración público-privado en algunos tipos de datos, o si es necesario que cada administración disponga de un circuito y portal propio de Open Data. Incluída la reciente polémica por la decisión de la Agencia Estatal de Metereología de empezar a cobrar por información que antes daba en abierto.

Todo un apasionante reto el de los datos abiertos en el que la red, la gente que se comunica en red, tiene mucho que decir y aportar. ¿Qué os parece? ¿Alguna propuesta o reflexión para compartir?

  Photo credit: rubyblossom. / Foter / CC BY-NC-SA