Salud y redes sociales, un binomio muy saludable

Frodrig / Foter.com / CC BY-NC-ND

 

Hiperactivo, apasionado de las tecnologías y con una clara orientación de ayuda a los demás. Esta semana contamos en Red Salud Andalucía con la colaboración de Bruno Nievas, pediatra en el centro de salud Nueva Andalucía de Almería, escritor, desarrollador de apps y autor del blog No todo es pediatría, entre otras muchas cosas. Desde aquí agradecemos que haya querido compartir su opinión acerca de la utilidad y ventajas del uso de internet en las profesiones sanitarias, así como fuente de información fiable para la ciudadanía. Os dejamos con sus palabras:

 

Hace unos años la única forma de resolver dudas relacionadas con la salud consistía en acudir al médico. Para ello había que sacar número, acudir a consulta, esperar, hablar con el profesional y procurar ser comprendido y comprender en los minutos que duraba la consulta. El sistema sanitario ha mejorado y ahora la accesibilidad y la preparación de los profesionales para hacerse entender es mayor. Pero esta no ha sido la mayor revolución que ha sufrido la sanidad en los últimos años. Esta ni siquiera se ha producido gracias a la aparición de nuevos aparatos o técnicas diagnósticas. La mayor revolución sanitaria de los últimos años (y en la que aún seguimos inmersa) tiene que ver con las tecnologías de la información y la comunicación. Sí, efectivamente, hablo de Internet. Entre otros medios, claro.

 

Internet lo ha cambiado todo. Cuando llegué al Hospital Clínico de Madrid, en el año 1999, muchos de mis compañeros me miraban extrañados cuando les decía que por qué no se abrían una cuenta de correo electrónico. Ahora es normal que cualquier paciente llegue a la consulta con información médica que ha conseguido buceando en la omnívora red de redes. El problema de hace unos años era que apenas había información. Y el actual, que hay mucha… pero poca de ella es fiable.

 

Afortunadamente existen muchos medios para conseguir conjugar fácilmente tecnología y salud. Internet es grande y sí, ofrece mucha información no fiable, pero también es posible separar la paja del grano y conseguir información sanitaria útil y fiable gracias a unas herramientas de fácil acceso. La más importante de ellas, con diferencia, es el sentido común.

 

Quizás uno de los mayores errores de los usuarios sea que cuando buscamos información nos centramos en ésta, cuando lo que deberíamos buscar es la fuente. Si tenemos fuentes fiables, podremos encontrar la información que buscamos o no. Pero si buscamos la información sin más, nunca sabremos si la fuente que la proporciona es fiable. Para eso es importante saber en qué páginas entramos: no es lo mismo un foro de libre acceso que la web de un profesional o de una institución sanitaria; y no es lo mismo un párrafo anónimo que un texto firmado y en el que se hacen advertencias expresas sobre cómo usar adecuadamente esa información.

 

Por eso es fundamental buscar siempre páginas de profesionales o instituciones sanitarios que se identifiquen, que firmen los textos y que ofrezcan un aval de por qué se consideran acreditados o adecuados para ofrecer esa información que se ofrece. Generalmente esas fuentes suelen ofrecer medios alternativos para acceder a la información o incluso de contacto, como las redes sociales (Facebook, Twitter, etc) o aplicaciones para ordenador o teléfonos móviles tipo smartphone o tablets.

 

En mi experiencia, tras llevar catorce años usando Internet primero como medio de consulta y desde hace siete años como medio de difusión de conocimientos, puedo afirmar que la tecnología es un mecanismo ideal de transmisión de información sanitaria. Es muy sencillo crear páginas, mantenerte al día o estar en contacto con miles de usuarios a través de las redes sociales, ofreciendo información de garantía y fiable. La tecnología actual permite, con solo unos clics, que cualquier profesional pueda mantener un blog, estar en redes como Facebook o publicar libros digitales (o incluso físicos) con una facilidad pasmosa. En mi opinión personal, forma parte de la misión de los profesionales sanitarios el promover la salud. Y una de las mejores formas de contribuir a esto es mediante el uso de la tecnología.

 

Para cualquier ciudadano, el uso de Internet, redes sociales o aplicaciones para móviles es una oportunidad que no debe dejar pasar. Mi consejo es que primero localicen fuentes fiables, es decir, centros o profesionales acreditados, reconocidos y que además demuestran que saben llegar fácilmente a sus lectores mediante el uso de un lenguaje sencillo. Y que huyan de páginas en las que cualquiera puede escribir o donde las personas que lo hacen no están acreditadas como profesionales sanitarios. En cuanto a las aplicaciones, el consejo es exactamente el mismo: nada mejor que el nombre de un profesional o de una institución para certificar que la información viene al menos de alguien que al menos tiene una acreditación oficial como profesional sanitario. Y por supuesto, si además cuenta con avales de certificación de instituciones públicas, mucho mejor.

 

En definitiva, estamos viviendo una impresionante revolución sanitaria basada en el uso de las tecnologías de la información y eso hay que aprovecharlo. Pero como todo avance, hay que aprender a utilizarlo con la mejor herramienta, el sentido común, para disfrutar de las ventajas que ofrece, buscando en fuentes claramente fiables y acreditadas, y aprovechar el apoyo que cada día más, hacen nuestras instituciones públicas.

 

Bruno Nievas.