reputación online

En la sociedad actual, el entorno digital ha revolucionado las nuevas formas de relaciones y comunicación entre las empresas y las personas. Por lo que se configura un escenario vital, dinámico y con presencia de millones de ciudadanos, en el que la reputación online se ha transformado de una necesidad a un requisito imprescindible para cualquier acción de carácter emprendedor, profesional e institucional.
Obviamente es necesario establecer unas normas de uso de las cuentas de las instituciones públicas, pues en definitiva quien habla es la institución y no el profesional que está detrás. Bajo mi punto de vista, deben ser unas normas muy generales que en ningún caso resten o impidan la capacidad de creatividad e innovación que permiten este tipo de medios. No obstante estas normas deberían estar muy claras y matizadas para la gestión de crisis.

Siguiendo unos simples consejos podemos reducir la vulnerabilidad y minimizar riesgos como la suplantación de identidad digital, amenazas para la privacidad por una configuración insuficiente de las opciones de privacidad, amenazas a la reputación online, etc.

Los medios sociales tienen un objetivo: crear comunidades donde se establecen relaciones entre personas, con uno u otro fin. Estas relaciones se producen, en la mayoría de los casos, a un mismo nivel, sin jerarquías.

La identidad digital y la reputación digital son dos conceptos estrechamente ligados a los usuarios de Internet, ya que todos nos podemos convertir en productores dinámicos de información a nivel mundial, y por tanto, la opinión y el sentimiento de nuestros seguidores y de nuestras comunidades adquieren especial relevancia en el nuevo y cambiante entorno de la Web Social.